Cartera de inversión autogestionada: el control está en vuestras manos
Una cartera de inversión autogestionada es la modalidad manual del mundo de las inversiones. Aquí no compráis un producto preparado de una compañía de seguros o una casa de inversiones, sino que abrís una cuenta de operaciones y decidís por vosotros mismos qué comprar, cuándo vender y cuánto riesgo asumir.
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¿Cómo funciona en la práctica?
La inversión se realiza a través de una cuenta en un banco o en una casa de inversiones que sea miembro de la bolsa. Vosotros elegís la composición de la cartera: acciones, bonosTipo de «préstamo» que el inversor concede a un gobierno o una empresa, a cambio de la devolución del principal más intereses., fondos cotizadosValor negociado en bolsa que sigue un índice determinado y permite al inversor comprar una «cesta» de activos en una sola operación. o fondos de inversiónInstrumento de inversión que permite a muchos inversores reunir su dinero en una cartera común de activos gestionada por un profesional., todo según vuestro criterio.
- Apertura de la cuenta: depositáis dinero en una cuenta específica para operar.
- Ejecución de operaciones: decidís qué comprar, cuándo vender y a qué precio.
- Flexibilidad total: no hay un límite de aportaciónImportes máximos que pueden aportarse a determinados productos de ahorro para beneficiarse de ventajas fiscales. y, en la mayoría de los casos, se puede empezar a invertir con sumas muy pequeñas.
Control y transparencia
La gestión autónoma os ofrece control total y máxima transparencia. Sabéis en todo momento en qué está invertido el dinero y cómo se comporta.
Fiscalidad: aquí no hay aplazamiento fiscal
A diferencia de los productos de inversión estructurados, en una cartera autogestionada se pagan impuestos «por el camino»:
- Venta con beneficio: cada vez que se vende un valor con beneficio, se paga un impuesto sobre las ganancias de capital del 25% del beneficio real.
- Retención automática: en la mayoría de los casos, el banco o la casa de inversiones retiene el impuesto en origen.
- Retirada del dinero: transferir el dinero de la cuenta a la cuenta corriente no crea un nuevo hecho imponible, porque el impuesto ya se pagó al vender los valores.
Ventajas y desventajas
| Ventajas | Desventajas |
|---|---|
| Control total: vosotros decidís exclusivamente sobre cada shekel de la cartera. | Requiere conocimientos y tiempo: gestionar la cartera exige entender el mercado y hacer un seguimiento continuo, sin un gestor profesional. |
| Costes bajos: no hay comisión de gestión de un gestor de carteras; se pagan comisiones por operación y custodia. | Errores de comportamiento: es más fácil actuar por presión o emoción sin una guía. |
| Transparencia y flexibilidad: podéis reaccionar inmediatamente a los acontecimientos del mercado y adaptar la cartera personalmente. | No hay aplazamiento fiscalPosibilidad de pagar el impuesto sobre las ganancias de capital solo al retirar el dinero del plan, en lugar de hacerlo cuando se genera la ganancia.: cada realización de beneficio genera un pago inmediato de impuestos. |
En resumen
- ¿Qué sí es?
- Gestión autónoma, económica y transparente de vuestro dinero.
- ¿Qué no es?
- Un producto automático o gestionado por otra persona.
- ¿Para quién es adecuado?
- Para quien está dispuesto a dedicar tiempo a aprender, tiene autodisciplina y quiere controlar los costes.
- Ventaja principal
- Control total y costes relativamente bajos.
- Desventaja principal
- Exige conocimientos, mucha participación y afrontar una fiscalidad corriente.
Preguntas frecuentes
¿Se puede retirar dinero en cualquier momento?
Sí. Se puede retirar dinero de la cartera en cualquier momento, sujeto a la venta de los valores correspondientes y su conversión en efectivo.
¿Es una inversión conservadora?
No necesariamente. El nivel de riesgo depende de la composición de la cartera y de las decisiones de inversión del inversor.
¿Se puede pasar a una gestión profesional más adelante?
Sí. Una cartera autogestionada se puede convertir en una cartera gestionada, pero la operación puede incluir la venta de activos y generar un hecho imponible.
¿Con qué suma se puede abrir una cartera de inversión autogestionada?
La ley no establece una suma mínima fija. En la práctica, se puede empezar a construir una cartera con sumas muy pequeñas, a veces desde unos cientos de shekels.
¿Cómo se abre una cartera de inversión autogestionada?
Se puede abrir una cartera autogestionada a través del banco o de una casa de inversiones. En muchos casos, las comisiones, las cuotas de gestión y las de custodia son más bajas en las casas de inversiones que en los bancos. Por eso conviene comparar las condiciones, ya que pequeñas diferencias en las comisiones pueden acumularse hasta alcanzar sumas importantes con el tiempo.
¿Dónde conviene abrir la cartera: en un banco o en una casa de inversiones?
Conviene comparar las condiciones. En las casas de inversiones, las comisiones y las de custodia suelen ser significativamente más bajas que en los bancos, lo que puede ahorraros mucho dinero a largo plazo.
Comparad las ofertas
Antes de abrir una cartera de inversión, conviene comparar las ofertas de los distintos bancos y casas de inversiones. En la tabla que hemos creado hemos reunido las comisiones de negociación, las cuotas de gestión, la inversión mínima, los mercados disponibles, los sistemas de negociación y los servicios adicionales que ofrece cada entidad, para ayudaros a elegir la cuenta de operaciones que mejor se adapte a vuestras necesidades.
En resumen
Una cartera de inversión autogestionada es la solución más directa y económica para invertir en el mercado de capitales.
Os ofrece control total y gran transparencia, y permite adaptar las inversiones a vuestras preferencias y objetivos.
Sin embargo, exige mucha responsabilidad personal, conocimientos, disciplina y afrontar continuamente la volatilidad del mercado y la fiscalidad.
